El asentamiento humano Wichanzao, una de las zonas del distrito de La Esperanza más afectadas por las lluvias y huaicos de la quebrada del cerro Cabras, trata de superar los embates de la naturaleza que destruyó viviendas, sepultó vehículos y dejó sin agua y luz a esta población.
Hoy, el gobernador regional de La Libertad, César Acuña Peralta, recorrió las zonas críticas de Wichanzao y dispuso que las maquinarias seguirán trabajando las 24 horas del día hasta lograr retirar el lodo y tierra de los deslizamientos.
El reparto de agua será todos los días y se contratará a más personal para que ayuden a limpiar las viviendas que fueron dañadas por el huaico.
En La Esperanza se ha determinado un total de 720 viviendas colapsadas y 1,600 afectadas. Asimismo, son más de 2 mil las personas que quedaron en situación de damnificados y más de 6 mil afectados.


