La regidora del distrito de Chicama, en la provincia de Ascope (La Libertad, Elena Rojas Alcalde, asesinada el jueves durante una actividad navideña en el centro poblado de Sausal, estaba en la mira de sus opositores por sus constantes denuncias y críticas contra la gestión edil.
Esos ataques tuvieron su punto más alto el 12 de diciembre de 2024, cuando en plena sesión de concejo, en Chicama, un menor de edad dejó un artefacto explosivo debajo de su camioneta estacionada en las afueras del palacio municipal. Felizmente la dinamita no explotó, pero una clara alerta de lo que eran capaces sus opositores con tal de silenciarla.
Lamentablemente, Elena Rojas no pudo escapar del atentado perpetrado por dos sicarios en Sausal cuando realizaba una chocolatada y entregaba juguetes a menores de edad a pocos días de la nochebuena. Un sicario se acercó, lo saludó con una de sus manos y con la otra jaló el gatillo para apagar la vida de la regidora. Otras 8 personas resultaron heridas.
No era extorsionada
La regidora Elena Rojas grabó un video, horas después de que un menor de edad dejara un artefacto explosivo en su vehículo, el 12 de diciembre de 2024. Denunció que era un intento por debilitar su labor de fiscalización y reveló que dicho año no se transmitieron dos sesiones de concejo por redes sociales, con el argumento de protección de la integridad de los miembros del concejo. Sí se transmitieron actividades navideñas e inauguración de obras.
«En ningún momento he sido víctima de extorsión. Después de lo sucedido el 12 de diciembre, me enviaron dos mensajes amenazantes vía WhatsApp. Pretenden también amedrentar a la población que reclama atención a sus problemas, que reclama por la mala ejecución de las obras públicas y los actos de corrupción, de los que todos nos damos cuenta, menos el alcalde y los colegas regidores», dijo.
La concejal reveló que en una oportunidad la invitaron telefónicamente a un evento en el centro poblado de Chiclín. Una persona la alertó de que algo malo podía pasar. Así que no asistió.
Hace un año, la regidora denunció ser víctima de una “política clara de amedrentamiento y ataques cobardes” por su labor de fiscalización y denuncias ante instancias como la Contraloría, Procuraduría y Fiscalía especializada en delitos de corrupción.
Tras el asesinato, Bruno Carbonel, el hijo de Elena Rojas, indicó que junto a toda su familia espera que las investigaciones del año pasado a cargo de la Policía Nacional del Perú (PNP) continúen, ya que ella indicó en su momento a los presuntos responsables. “Nadie más que ella tenía claro de la red criminal que trataba de silenciarla”, señaló en un post en Facebook.


