La expansión de la minería ilegal vuelve a encender las alarmas. El caserío de Paranshique en Huamachuco, provincia de Sánchez Carrión, enfrenta una amenaza directa de convertirse en la nueva guarida de los mineros ilegales, cuya presencia pone en riesgo a más de 600 familias y está contaminando el agua y los sembríos de esta comunidad campesina del ande de La Libertad.
Pobladores y autoridades vecinales denunciaron que mineros ilegales intentan establecerse en la zona, abriendo socavones clandestinos a escasa distancia de viviendas y campos de cultivo. La situación se agrava por la presunta conexión de estas actividades con las mafias mineras que operan en el área de Huaylillas, un espacio de alto valor ecológico y cultural.
Un equipo especial de la Policía realizó una incursión en la zona y confirmó la presencia de labores ilegales. Mediante imágenes aéreas se detectaron varios socavones, campamentos precarios y materiales utilizados para la extracción ilegal de oro. Esto pone en evidencia que el robo de mineral persiste en el área, generando conflictos y la necesidad de intervención por parte de las autoridades.
Precisamente, hace un mes, el presidente de la ronda Campesina de Paranshique junto a pobladores del sector enfrentaron a los ilegales tras descubrir los socavones clandestinos muy cerca de los sembríos y viviendas. Indignados intentaron destruir los campamentos mineros. Gracias a su vigilancia y coordinación con la Policía se ha podido frenar los intentos por instalar pozas de cianuración. Pero las mafias persisten en operar en el lugar.


