Cada vez más emprendedores en todo el Perú están cambiando el chip de cara a la campaña navideña, dejando de lado la costumbre de esperar a los primeros días de diciembre para financiarse a última hora, y apostando por concentrar hasta el 60% de sus créditos entre septiembre y octubre para abastecerse con anticipación, desarrollando una estrategia comercial de compras previas que, según explica la gerente de productos y canales de Caja Piura, Milagritos Seminario, resulta determinante para congelar los costos de adquisición y evitar que los sobreprecios de fin de año reduzcan la rentabilidad del negocio.
Esta planificación responde a una hoja de ruta muy clara dentro del sector comercial, donde los meses previos se reservan para la adquisición de mercadería e insumos, permitiendo que el último mes del año esté dedicado exclusivamente a la conversión en liquidez mediante la venta directa al público.
“Esperar a diciembre para abastecerse obliga al emprendedor a endeudarse a última hora y comprar saldos a precios inflados, reduciendo drásticamente su ganancia. Al concentrar el crédito entre setiembre y octubre, las MYPEs logran congelar sus costos de adquisición, garantizan la llegada a tiempo de su mercadería y aseguran que diciembre sea un mes dedicado por completo a vender y recuperar su dinero sin cuellos de botella”, señala la ejecutiva.
Según Caja Piura, la tendencia está liderada por la industria de confección y textil en emporios como Gamarra y conglomerados regionales, que requieren adquirir insumos desde el tercer trimestre. Asimismo, rubros como juguetería, regalos y artículos para el hogar, que dependen de importaciones y distribuidores de Mesa Redonda, como calzado, tecnología y empresas dedicadas al armado de canastas corporativas exigen almacenaje y desaduanaje previo para evitar el desabastecimiento en la recta final del año.
Para Seminario la estructura típica de asignación del crédito contempla destinar entre el 60% y 70% del capital a la compra de mercadería, insumos y lotes mayoristas. El 30% a 40% restante se canaliza al capital de trabajo operativo y logística, que abarca la contratación de personal temporal, acondicionamiento de tiendas, empaques temáticos y pauta publicitaria. Esta distribución previa neutraliza la «tarifa de urgencia» de los fletes terrestres y envíos exprés, que en diciembre suelen incrementarse entre 30% y 50% por la saturación de la demanda.
Caja Piura dispone de portafolios especializados como el crédito «Contigo Myperú», con montos desde S/500 hasta S/95,000 y periodos de gracia de hasta 6 meses lo que permite a las empresas absorber el impacto de las compras antes de pagar la primera cuota. De igual forma, esquemas como la «Campaña Compra de Deuda Negocio — Retención» brindan liquidez inmediata de hasta S/100,000 para reestructurar pasivos, mientras que la modalidad para clientes preferentes ofrece esquemas flexibles de libre amortización a 90 días.
Esta anticipación en el abastecimiento también genera un impacto positivo en el consumidor final, quien accede a una mayor variedad de stock sin traslados de sobrecostos logísticos al precio del producto y a una atención más ágil en tienda. Se calcula que una MYPE que planifica su abastecimiento con meses de anticipación proyecta un incremento en su facturación de entre 30% y 50% en comparación con un mes regular.
Pese a los beneficios demostrados, en el ecosistema emprendedor peruano solo entre el 35% y 40% de las MYPEs cuentan con una planificación financiera formal que les permite gestionar sus compras entre setiembre y octubre. El 60% a 65% restante aún mantiene un comportamiento de financiamiento reactivo, dependiendo de préstamos solicitados a partir de la segunda mitad de noviembre o del flujo de caja diario, concluyó la ejecutiva.


