Por: Francisco Vigo López
Especialista en educación financiera para niños
PROYECTO MOMEDA MÁGICA
En el Perú, el éxito parece medirse por la capacidad de endeudamiento y no por la solidez del ahorro. Mientras las vitrinas de los centros comerciales se llenan de «ofertas» a cuotas interminables, nuestras casas se llenan de angustia económica. La realidad es brutal: menos del 35 % de los adultos en la región —incluyendo al peruano promedio— entiende cómo funciona el dinero que tiene en el bolsillo. Estamos ante una generación atrapada en el «tarjetazo», la informalidad y la falta absoluta de planificación.
La Ley 31900: ¿Papel mojado o salvavidas escolar?
En octubre de 2023, el Congreso aprobó la Ley N.º 31900, que declara de interés nacional la incorporación de educación financiera, economía y derechos del consumidor en el currículo escolar. Es un avance, sí, pero en un país donde la brecha educativa es un abismo, ¿cuántas escuelas están realmente preparadas para enseñar que el interés compuesto puede ser un aliado o un verdugo?
La educación financiera no puede ser un «tema secundario» o un relleno en el horario. Debe ser la columna vertebral de una ciudadanía que deje de ser víctima de la publicidad engañosa y los créditos usureros.
Romper el tabú del «cerdito»
Desde los 6 años, un niño peruano ya entiende qué es comprar, pero rara vez se le enseña qué es invertir. Seguimos arrastrando el error de creer que hablar de dinero con los hijos es «malcriarlos». Al contrario:
La mesada como laboratorio: No es un regalo, es una herramienta para que el niño aprenda a administrar recursos limitados y priorice necesidades sobre deseos.
Emprender sin excusas: En el país de los emprendedores por necesidad, debemos enseñar a los jóvenes a identificar problemas y crear soluciones sin el mito de que «se necesita una fortuna para empezar».
Hábitos contra deudas: Lo que se aprende en la infancia —ahorrar con propósito y ser responsable— es el único escudo real contra las deudas que asfixian a las familias peruanas hoy en día.
No podemos esperar a que el sistema educativo cambie por inercia. El cambio debe empezar en la mesa familiar, cuestionando nuestras propias decisiones de gasto. Si no educamos hoy a los niños en el manejo consciente del dinero, mañana seguiremos siendo un país de deudores, repitiendo patrones de escasez y dependencia que solo benefician a quienes lucran con nuestra ignorancia.
Es hora de que la educación financiera en el Perú deje de ser un lujo de pocos para convertirse en el derecho de todos.


