Los peruanos recordamos hoy la captura del cabecilla de Sendero Luminoso (SL), Abimael Guzmán, criminal responsable de la muerte de más de 25 mil peruanos durante los años 80 y parte de los 90, como consecuencia de una serie de actos que provocaron sangre, dolor, terror y destrucción.
Fue el Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) de la Policía Nacional del Perú (PNP) el que logró la histórica detención de Abimael Guzmán, un 12 de setiembre de 1992, luego de un paciente trabajo de investigación y seguimiento que marcó la derrota de SL.
Ayer, en horas de la mañana, Abimael Guzmán murió. Se sabe, por versión oficial del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), como consecuencia de una neumonía bilateral.
Estos dos hechos ameritan una profunda atención y reflexión en los peruanos, que debemos permanecer en alerta para evitar que los años de dolor y muerte regresen.
Y es que el pensamiento comunista, marxista, leninista, de SL, continúa vivo. SL fue derrotado en el campo, pero su ideología sigue en la mente de muchas personas. Ahí está el Movadef (Movimiento por la Amnistía y Derechos Fundamentales). Esa es su semilla, que ahora se ha infiltrado en el gobierno central luego de las elecciones generales.
A ello hay que agregar que varios personajes del gobierno han mostrado -por decir lo menos- simpatía con posiciones extremistas, como el caso del premier Guido Bellido, el ministro de Trabajo, Iber Maraví, y el congresista Guillermo Bermejo. Hay malestar y preocupación en la clase política y en ciudadanos debido a que el gobierno de Pedro Castillo no deslinda con SL.
Las investigaciones periodísticas han confirmado los vínculos de Maraví con SL, pero el mandatario no lo remueve y mantiene un silencio cuestionable. Una decisión que contradice las posturas de Castillo de rechazo al terrorismo, “venga de donde venga”.
Es importante que los peruanos nos mantengamos vigilantes para rechazar cualquier intento del terrorismo de renacer. Recordamos que el objetivo de Movadef es el de llegar al poder a través de la política.
Maraví, cuya presencia en el gabinete de Bellido es insostenible, será interpelado por el Congreso y su censura es inevitable, pero Castillo no debería esperar ello y removerlo del cargo. Entonces, el gobierno no es claro y mantiene un doble discurso.
Que los años de dolor y muerte causados por Abimael Guzmán y sus secuaces no se repitan. Los peruanos debemos estar muy atentos. Bien advierte un dicho: un pueblo que no conoce su historia, está condenada a repetirla.


