El gerente general de Sedalib, Juan Mimbela León, rechazó las afirmaciones del burgomaestre de Trujillo, César Arturo Fernández, quien acusó a funcionarios y trabajadores de haber llevado a la entidad a la quiebra, de falta de austeridad y de haberla convertido en agencia de empleos y caja chica de partidos políticos.
«No comparto las opiniones dadas por el alcalde, no conoce que esta es una gestión nueva que lleva menos de cuatro meses. Estamos tratando en lo posible de enrumbar esta empresa. Si bien es cierto hay injerencia política, que se ha dado, pero ni la gerencia ni el directorio tenemos que dar cuenta de lo que ejecutamos a ninguna persona, a ningún partido político ni mucho menos actuamos por un interés particular», manifestó en plena Junta General de Accionistas.
Mimbela León aclaró que se ciñen a los estatutos de la empresa y la normatividad vigente.
El directorio también rechazó las expresiones agresivas del alcalde y los calificó como un desliz, una exageración y un desconocimiento sobre quienes manejan el directorio.


