El empresario minero, Segundo Cuevas Rojas, reveló que el verdadero objetivo del ataque en una mina de la compañía Poderosa en el distrito de Pataz (La Libertad) eran las más de 200 toneladas de oro almacenadas en el socavón. Los atacantes llegaron decididos a llevarse el oro.
Dueño de la minera Libmar, denunció que los atacantes actuaron con premeditación y brutalidad. Relató cómo su personal quedó atrapado en los túneles mientras otros huían entre disparos y humo. La seguridad, contratada informalmente, fue superada sin resistencia.
La vigilancia de la minera estaba a cargo de dos sujetos conocidos como “Rec” y “Técnico”, este último identificado como José Ramiro Lozano Peche. Fueron contratados verbalmente y sin documentación formal. “Todo era de palabra, no hay nada firmado”, reconoció Cueva.
“Técnico” desapareció tras la masacre. Las autoridades evalúan si brindó información interna al grupo atacante. La hipótesis cobra fuerza, ya que su personal fue asesinado en la operación y su paradero sigue siendo desconocido.


