En un contexto de estado de emergencia para las provincias de nuestra región, la inseguridad continúa afectando la vida diaria. Aunque se han adoptado medidas para restablecer el orden, muchos ciudadanos y empresarios siguen enfrentando dificultades para desarrollar sus actividades con normalidad. Solo en mayo de este año, según el Observatorio del Crimen y la Violencia, se registraron 2,471 denuncias por hechos delictivos; es decir, 79 denuncias al día: una situación que representa un perjuicio para el avance regional.
Frente a ello, es fundamental apostar por un enfoque integral que no solo fortalezca la seguridad, sino que también cree un entorno propicio para la inversión, el emprendimiento y la generación de empleo formal. Recuperar la confianza requiere medidas sostenidas que impulsen la actividad económica, fortalezcan las capacidades locales y abran paso a nuevas oportunidades para quienes apuestan día a día por el desarrollo de la región.
“Cuando los comerciantes dejan de operar con normalidad y la ciudadanía reduce su actividad cotidiana por razones de seguridad, el consumo interno se ve afectado y la inversión privada tiende a retraerse. Esto limita las oportunidades de crecimiento económico, fomenta la informalidad y genera un entorno poco favorable para la generación de empleo y desarrollo productivo. La estabilidad y la confianza son condiciones indispensables para que la economía avance”, sostuvo Carlos León, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo.
Precisamente, el impacto de esta situación se ha evidenciado en Lima, donde el 50% de personas mayores de edad afirma que las bodegas del barrio, los restaurantes de siempre y las peluquerías de confianza han tenido que cerrar o limitar sus actividades. En el índice a nivel nacional, la situación no es distinta: el 32% de la población asegura tener problemas para mantener su negocio en marcha, según datos del Observatorio del Crimen y la Violencia del BCP.
“El empresario trujillano es una pieza clave en el desarrollo económico local. Todos los días, salen a trabajar en sus negocios, generando empleo y contribuyendo al movimiento comercial de la ciudad. Para que este esfuerzo rinda frutos, es clave seguir impulsando condiciones que les permitan operar con mayor confianza, crecer y seguir dinamizando la economía regional”, añadió.
Para que el comercio crezca, la inversión fluya y la economía se reactive, es clave recuperar la confianza en el entorno. Lograrlo requiere un enfoque integral: con una respuesta coordinada frente al delito, una presencia efectiva del Estado y condiciones que brinden a familias y empresas la estabilidad necesaria para proyectarse con seguridad hacia el futuro.


