La minería ilegal sigue ganando terreno en la provincia de Sánchez Carrión. Un equipo especial de la Policía Nacional detectó que el caserío de Coigobamba (Huamachuco), se ha convertido en la guarida de nuevas bandas de mineros ilegales que han reabierto socavones, usan nuevas modalidades para sustraer mineral y han extendido sus tentáculos sembrando violencia y corrupción en la zona, ya que contarían como aliados a dirigentes vecinales que facilitan su accionar.
Precisamente, la Policía, en coordinación con el Ministerio Público, luego de seis días de vigilancia, ejecutó el primer golpe del año contra las nuevas labores ilegales que se expanden en el mencionado caserío. Esta acción permitió detectar un gravísimo atentado contra el medio ambiente que está afectando los canales de regadío y sembríos cercanos. Pese a esta situación, al tratarse de ilegales, las autoridades vecinales cómplices guardan silencio.
Durante la operación, las fuerzas del orden hallaron varias pozas de cianuración, socavones ocultos entre las plantaciones, explosivos, bombas de agua, generadores eléctricos, mangueras, carretillas, sacos de mineral aurífero, insumos químicos, ranchos en donde acopiaban el mineral robado y otras herramientas usadas para esta ilícita actividad.
El uso de drones fue clave para registrar cómo los mineros manipulan cianuro y explosivos sin ningún control, provocando rajaduras y vibraciones en el caserío. Conocidos en la zona por dedicarse a la minería ilegal, los sujetos salieron corriendo del predio apenas ingresaron los policías.


