La última interdicción ejecutada por la Policía Nacional en Huamachuco, provincia de Sánchez Carrión, no solo frenó la extracción ilegal de mineral, sino que también desarticuló una importante fuente de suministro de explosivos para organizaciones criminales.

La acción policial destruyó campamentos y socavones, pero también golpeó una red que almacenaba y abastecía de explosivos a las bandas criminales del ande liberteño y Trujillo. La Policía incautó cerca de cinco mil cartuchos de dinamita lo que evidencia que detrás de la minería ilegal existen organizaciones con capacidad económica para adquirir y movilizar grandes cantidades de explosivos, indispensables para sus operaciones ilícitas.
Según estimaciones del mercado formal, el valor de los cinco mil cartuchos de dinamita oscilaría entre S/ 150 mil y S/ 250 mil, una inversión que, de acuerdo con especialistas del sector, resulta incompatible con la imagen de pequeños mineros de subsistencia que suele utilizarse para justificar estas actividades.
Rondas pondrán freno a la minería ilegal
La intervención policial también motivó la reacción de las organizaciones sociales de Sánchez Carrión. Representantes de las rondas campesinas anunciaron que este fin de semana sostendrán una reunión para coordinar nuevas acciones orientadas a combatir la minería ilegal en la provincia. Los dirigentes señalaron que, tras conocer la magnitud de las operaciones clandestinas descubiertas durante la interdicción, consideran que la minería ilegal se ha convertido en uno de los principales problemas que afectan a los caseríos de Huamachuco.
Como parte de estas acciones, las rondas campesinas iniciarán una campaña de sensibilización en los caseríos de Shiracmaca y Coigobamba, con el objetivo de promover la denuncia ciudadana sobre actividades mineras ilegales y fortalecer el trabajo conjunto con las autoridades para frenar su expansión.


