Como medida ante el Fenómeno El Niño, el gobierno actual ha implementado medidas tales como el adelanto del fin del año escolar 2026. Ante las lluvias intensas y el extremo calor, las medidas reactivas no deberían ser la única solución. Es necesario apostar por medidas preventivas, sobre todo tomando en cuenta que los efectos del Fenómeno El Niño son recurrentes en nuestro país cada cierto tiempo.
Por ello, la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES) ha revisado el estado actual de los locales educativos y las necesidades de intervención que existen respecto a estos en nuestra región. Apostar por infraestructura y servicios de calidad puede aminorar las consecuencias que viven los estudiantes en circunstancias climáticas adversas.
Según el Diagnóstico Regional de Infraestructura Educativa (DRIE), de los 2674 locales educativos que declararon su estado, 1100, equivalente a más del 40%, requieren una sustitución total de su infraestructura. Es decir, estos locales educativos cuentan con el 70% o más del área techada total en muy alto riesgo de colapso, por lo que las edificaciones del local requieren demolición y construcción.
Además, 440 locales educativos, equivalente a más del 16%, requieren una sustitución parcial de su estructura. En estos casos se requiere demolición y construcción sólo de las edificaciones que se encuentren en mal estado dentro del local.
Son 320 locales (aproximadamente el 9% del total de locales que son parte de este diagnóstico) los que no requieren alguna clase de intervención. Ello deja en evidencia la brecha latente que existe en torno a los espacios en donde los jóvenes y niños de nuestra región aprenden.
“En un momento en donde se está poniendo sobre la mesa las problemáticas que tiene nuestro sistema educativo y se están proponiendo alternativas de mejora y solución, es importante que sean prioridad los objetivos respecto a los espacios físicos en donde los estudiantes de nuestro país están aprendiendo. Las autoridades deben promover inversiones orientadas a la educación que aporten a la reducción de brechas. Las obras, mantenimientos y mejoras deben cubrir las necesidades latentes”, señaló Giacomo Puccio, economista de REDES.
En relación con la infraestructura, los locales educativos deben contar con un acceso de calidad a los servicios básicos: agua, alcantarillado sanitario y energía eléctrica. En el caso de La Libertad, se registran múltiples locales educativos que no cuentan con alguno de estos servicios.
En cuanto al acceso al servicio del agua, 115 centros educativos no tienen acceso o no precisaron el dato. Esto perjudica la salubridad de los estudiantes, así como limita el acceso a los servicios higiénicos y a la hidratación para los menores.
Respecto al alcantarillado sanitario, 321 centros educativos no cuentan con acceso o no presentaron información. Esto involucra que exista una mala gestión de aguas residuales, lo que convierte a múltiples establecimientos educativos en focos de contaminación para los estudiantes.
Si bien la cantidad de establecimientos sin energía eléctrica es menor, ello no significa que aún no sea una problemática que se deba manejar. Son 32 locales educativos los que no tienen acceso o no registraron información. Esto restringe las oportunidades de desarrollo en cuanto a la educación, así como el acceso a herramientas tecnológicas.
“No sólo se trata de mejorar los espacios, sino también los servicios que se ofrecen. El servicio educativo debe garantizar todas las condiciones para que los estudiantes puedan aprender de una manera efectiva, limpia y segura. La integridad de los menores no debe ser vulnerada en ninguna circunstancia, menos en un espacio de formación”, finalizó Puccio.


