Este 24 de junio, el Perú celebra el Día del Campesino, una fecha que honra la labor incansable de quienes trabajan la tierra y sostienen la economía rural. Aunque su esfuerzo pasa muchas veces desapercibido, su impacto es innegable. Según el informe del Sistema Integrado de Estadística Agraria (SIEA), el sector agropecuario mostró un crecimiento de 3,3% en marzo del 2025 en comparación a lo producido en ese mes en el año 2024.
Inclusión financiera.
Pese a su importancia, este grupo de trabajo sigue enfrentando una brecha histórica de acceso a oportunidades. La inclusión financiera en el sector rural continúa siendo baja, con limitadas opciones de crédito, seguros y productos bancarios adaptados a ellos. En zonas donde la banca tradicional no llega, son las cajas rurales las que permiten que miles de pequeños productores accedan a capital para sembrar, criar o comerciar.
Una de estas entidades es Los Andes, que a través de su Crédito Agropecuario ha logrado atender a productores en momentos clave de su economía. Este tipo de financiamiento se adapta a los tiempos del campo, considera las temporadas de cosecha, los días de feria, y las particularidades de cada zona, con préstamos oscilan entre los S/.300 a S/.300,000 de acuerdo a evaluación y garantía.
“Un productor rural no solo necesita apoyo económico, sino acompañamiento, comprensión de su entorno, y condiciones que lo ayuden a crecer. Por ello, el crédito agropecuario que ofrecemos busca ser una herramienta real de desarrollo y no solo una obligación financiera”, afirma Sandra Jauregui, gerenta de sostenibilidad de Los Andes.
Historias desde el campo: cinco productores que salieron adelante
En la comunidad de Ácora, Puno, Humberto (40) encontró en la venta minorista y la crianza de animales una vía para sostener a su familia. “Gracias al crédito que recibí, pude invertir en mi pequeño negocio”. Jova Rina (45), en Ilave, también en la región Puno, se dedica a actividades comerciales rurales. “El crédito me ayudó a mejorar mi negocio y poder tener metas económicas a futuro”, señala.
En Taraco, Justo (38) logró estabilizar su economía familiar gracias al financiamiento recibido. “Estoy en campaña, y me está yendo bien. Ha sido una buena ayuda para salir adelante”, comenta.
Aberley Apaza (36), también en Taraco, coincide. “Todo bien, de acuerdo al plan. Pude comprar crías para aumentar mi ganado”, señala brevemente mientras prepara su siguiente jornada en el campo. Desde Ambo, en la región Huánuco, Charles (35) también se enfoca en la crianza de animales. “Me ha ido bien. Estoy agradecido con el apoyo que recibí, lo invertí bien”, indica.
Sus testimonios reflejan el impacto concreto que tiene el acceso a financiamiento oportuno y adaptado a sus necesidades productivas. “El Día del Campesino no debe ser solo una fecha de conmemoración, sino una oportunidad para reafirmar compromisos concretos con el desarrollo rural” concluye Jauregui.


