Una historia de pandemia. Nilton Rodríguez es un señor de 57 años de edad que ni bien se enteró que su hermano padecía de Covid-19 y estaba postrado en el Hospital Regional Docente de Trujillo dejó su trabajo en una fábrica papelera, situada en Paramonga (Región Lima), y arribó a Trujillo.
Su familiar murió y él quedó a cargo de su madre de 88 años. Ahora, se gana la vida ayudando a la gente que acude al complejo Chan Chan por oxígeno medicinal.
Armado de su carretilla, plumones, papel bond, y cinta de embalaje, se apresura en trasladar y preparar sus balones para que los reciban los operadores de las plantas móviles de la Municipalidad Provincial de Trujillo (MPT) y regresa a su esquina, al costado del portón.
En gratitud a su apoyo, algunas personas le dan una o dos monedas que él recibe, pero nunca exige. Antes hacía lo mismo en Otuzco y refiere que acá en Trujillo hay más orden. Las veces que se ausenta de su sitio, en las afueras del mencionado escenario deportivo, es porque está a lado de su progenitora. ( MPT).


