La presidenta Keiko Fujimori ofreció esta tarde su primer mensaje a la Nación en el Congreso de la República y ahí ratificó que recibe un Estado debilitado, a la deriva, marcado por el abandono y la improvisación, obras abandonadas y una creciente inseguridad ciudadana.

«A pesar de esta dramática situación, no me rendiré, no he venido a ofrecer milagros inmediatos ni promesas vacías. He venido a ofrecer método, disciplina, trabajo y una ruta clara. A partir de este momento, se inicia un cronómetro irreversible: nos esperan exactamente 1826 días de gestión», aseveró la mandataria.
«Mi objetivo final no es simplemente administrar el Estado, no basta con retomar el crecimiento económico; mi meta principal es cerrar el enorme déficit social que afecta a millones de peruanos», enfatizó en su discurso.
Keiko Fujimori reconoció que los dos problemas centrales en el inicio de su gobierno son el fenómeno El Niño y la inseguridad ciudadana.
El Niño
En el primer caso, anunció la descolmatación masiva de los ríos, la construcción de defensas ribereñas con criterios técnicos modernos y la protección de las cuencas. «Destinaremos maquinaria pesada a los puntos críticos e implementaremos un sistema logístico de respuesta rápida para asegurar el abastecimiento de alimentos, agua y medicinas en las zonas de mayor vulnerabilidad», explicó.

«Los agricultores que se vean afectados por el fenómeno climático recibirán asistencia financiera y técnica. Nuestros agricultores no estarán solos», acotó.
Inseguridad Ciudadana: esto ofreció Keiko Fujimori
En materia de seguridad, vamos a recuperar cada barrio, cada carretera y cada espacio público para las familias peruanas. Allí donde el crimen organizado, el narcotráfico y la minería ilegal hayan arrebatado el control al Estado, haremos uso de todas las herramientas que la Constitución pone a disposición del Gobierno.
Durante los estados de emergencia, las Fuerzas Armadas asumirán temporalmente el liderazgo de las operaciones de seguridad y del control del orden interno, en estrecha coordinación con la Policía Nacional, hasta restablecer plenamente la autoridad del Estado y devolver esos territorios a los ciudadanos.
Nuestra prioridad será fortalecer integralmente a nuestra gloriosa Policía Nacional del Perú. Le devolveremos el respeto, el equipamiento y el respaldo político que merece para cumplir con firmeza su misión de defender a los peruanos de bien.
Impulsaremos un ambicioso proceso de modernización tecnológica incluyendo sistemas nacionales de videovigilancia interconectados, plataformas de inteligencia artificial para anticipar y mapear el delito, herramientas modernas de comunicación y centros de comando que permitan una respuesta rápida y coordinada frente a la criminalidad.
La lucha no será únicamente contra el delincuente común. Iremos tras las mafias nacionales e internacionales que financian la extorsión, el sicariato, el narcotráfico y la minería ilegal. Fortaleceremos los sistemas de inteligencia para desarticular estas organizaciones desde sus cabecillas y sus estructuras económicas.
Pero también seremos implacables con quienes traicionen el uniforme. Ningún miembro de la Policía Nacional que se ponga al servicio del delito encontrará protección en nuestro gobierno. Quien deshonre la institución responderá ante la justicia con todo el peso de la ley.
Al mismo tiempo, instauraremos un sistema permanente de reconocimiento al mérito para el personal policial que cada día arriesgan su vida por proteger la nuestra. Aspiramos a construir una policía donde el ejemplo sea distinguido, la honestidad sea respetada y el compromiso con la ley sea motivo de orgullo nacional.
Fortaleceremos y ampliaremos las unidades de flagrancia y emprenderemos una profunda reforma penitenciaria para que las cárceles vuelvan a ser centros de reclusión y no centros de operaciones del crimen organizado.
Para enfrentar los retos urgentes que nos trae el fenómeno El Niño y la inseguridad ciudadana emitiremos decretos de urgencia, y solicitaremos al Congreso de la República, facultades delegadas. Además, para los trabajos de prevención y reconstrucción convocaremos a los gobiernos subnacionales a sumarse a estos esfuerzos. Y para enfrentar la delincuencia, coordinaremos con el Poder Judicial y el Ministerio Público, para aprobar las primeras reformas operativas, procesales y penitenciarias.


