Los pobladores de las comunidades de Huamachuco, en la provincia de Sánchez Carrión, advierten que se sienten acorralados por el incremento de bandas de mineros ilegales que han emigrado de Pataz por el estado de emergencia. Temen que esta situación se agudice, ya que está actividad ilícita aumenta día a día a sus cabecillas de banda.
Los agentes de la Policía Ambiental han identificado que las acciones de minería ilegal se han reactivado en los caseríos de Coigobamba y Shiracmaca, donde los pobladores están a merced de estas mafias mineras que han formado nuevas alianzas.
“Los delincuentes que se dedicaban a la minería ilegal en Pataz han aparecido en Huamachuco. Y posiblemente aumente el número porque hay más contingente militar en esa zona por la voladura de torres. Se habla, además, de maniobras terroristas y eso podría afincarse aquí”, mencionaron los líderes de la Ronda Campesina de Huamachuco.
Para los pobladores de estas zonas resulta una decepción que las autoridades y entes competentes no cumplan con erradicar la minería ilegal. Según denunciaron, ha aparecido una fémina, Segunda García, que se habría unido al clan que opera en el bosque de los Polo Espejo en el caserío de Coigobamba. Sus operaciones están cerca de las viviendas y de un colegio de la comunidad, pero nadie hace nada.
La ausencia de una política integral del Estado es la primera razón y la segunda una posible complicidad de la Policía Nacional del Perú. Sólo así se entiende que los efectivos policiales en Huamachuco no atiendan los reclamos en Shiracmaca contra esta mujer.


